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Cómo reconocer perlas auténticas

experto en perlas reconoce una

25 Abr Cómo reconocer perlas auténticas

¿Quieres aprender a reconocer perlas auténticas?, ¿tienes dudas de cómo saber si una perla es real o falsa?, ¿si es buena o una simple imitación?

Con este post vas a hacer un curso acelerado para convertirte en un experto en perlas reales, verdaderas.

Las perlas auténticas, constituyen una experiencia muy alejada de las que proporcionan las de imitación, las primeras son belleza y armonía, calidez y sensualidad. Aprende con nosotros a identificar y distinguir las perlas de verdad de esas imitaciones sin su encanto y, por supuesto, sin su valor.

Reconocer una perla real: perlas naturales y perlas cultivadas

Si nos ponemos puristas, la inmensa mayoría de las perlas que circulan por el mercado son perlas cultivadas. Nos referimos, claro está, al mercado de perlas auténticas. Como ya sabemos esta consideración se concede a las perlas naturales y a las perlas cultivadas.

Las cifras hablan por sí solas: el 98% de las perlas auténticas que se emplean en el mercado de la fabricación de joyas proceden de granjas perlíferas.

Ya hemos hablado de cómo desde finales del siglo XIX los japoneses desarrollaron el cultivo de perlas y cómo la recolección de perlas naturales fue quedando en el olvido hasta prácticamente desaparecer.

Hemos de comprender que ambas perlas, las naturales y las cultivadas, son consideradas perlas auténticas ya que el proceso de creación de estas gemas orgánicas ocurre de la misma manera en el interior de los bivalvos perlíferos.

Lo que las distingue es el estímulo que inicia el proceso de formación de la perla. En las cultivadas todo comienza con la mano del hombre quien, intencionalmente, sitúa un núcleo, ya sea orgánico o sintético, en el interior del bivalvo para que de comienzo ese proceso; mientras que en las naturales su gestación carece de la intervención humana y el núcleo es un objeto que penetra en el molusco de forma completamente azarosa y accidental.

Diferenciar la mayoría de las perlas naturales de las cultivadas mediante un análisis externo es una tarea casi imposible . En principio, como mínimo hay que recurrir a un examen radiológico.

Perlas falsas: perlas de imitación o perlas Mallorca

En la bisutería se suele recurrir mayoritariamente a perlas de imitación aunque también se empleen, de forma menos frecuente, perlas cultivadas.

La fabricación de las perlas de imitación es completamente artificial, aplicando en la mayoría de los casos una metodología industrial para obtenerlas.

Estas perlas falsas reciben multitud de denominaciones: perlas Mallorca, perlas Shell, perlas faux, perlas de núcleo de concha, etc.

Dentro del mundo de perlas de imitación las hay mejores y peores. Las de mejores acabados se realizan con cuentas de vidrio, concha, cerámica o plástico. Se las recubre con un barniz que simula el aspecto y la textura de las perlas (del nácar) que se elabora triturando escamas de peces o conchas.

comerciantes de perlas árabes

Cómo distinguir perlas de cultivo verdaderas de las perlas de imitación

¿Cómo reconocer las perlas auténticas? La respuesta más rápida y segura es solicitando un análisis y certificado de autenticidad a un joyero experto en perlas. Pero el precio puede ser disuasorio para ti.

Si quieres ser autosuficiente y ahorrarte gastos, podemos mostrarte algunas pruebas prácticas que te van a ayudar mucho a conocer la autenticidad de las perlas frente a las imitaciones.

Prueba de frotado

Puedes hacerlo de dos maneras: frotar perlas entre sí o contra tus dientes.

Puedes hacerlo de dos maneras: frotar perlas entre sí o contra tus dientes.

Frotar las perlas entre sí

Si estás ante perlas de cultivo auténticas, al realizar la acción de frotado entre ellas notarás al hacerlo una suave sensación de fricción. La producción biológica de la perla auténtica hace que su superficie no sea completamente lisa y tenga su característico tacto áspero y arenoso que provoca esa sensación.

No sólo eso, si miras atentamente tus dedos o las propias perlas, descubrirás cómo se ha producido una capa de polvo muy fino, pero perfectamente perceptible, cosa que no ocurrirá con las perlas falsas.

Frotar la perla contra los dientes

Esta prueba nos dará una noción muy ajustada de su tacto. La manera de llevarla a cabo es sosteniendo una perla entre los dedos índice y pulgar y deslizarla contra los bordes de los incisivos superiores.

Las perlas de imitación se deslizarán sin mayores problemas sobre la superficie dental. Las perlas cultivadas ofrecerán algo de resistencia produciendo un tacto arenoso debido al nácar y a las pequeñas imperfecciones naturales que presenta.

Con mucho cuidado, si te atreves, también puedes morder la perla con toda la suavidad del mundo. Si llegas a oír un tenue crujido, eso será un signo inequívoco de su autenticidad.

¿Son perfectamente redondas?

Ya hemos comentado que las perlas auténticas no tienen una superficie lisa. Tampoco son esferas perfectas, suelen ser algo oblongas o presentar algún otro tipo de formas esféricas irregulares.

Si la perla es completamente redonda es bastante probable que te encuentres ante una imitación. Las perlas cultivadas o naturales auténticas no son esferas perfectas. En rarísimas ocasiones lo son, pero hablamos de piezas excepcionales, muy valiosas por su rareza.

Una buena manera de determinar su autenticidad es haciéndolas rodar. Si la trayectoria de la perla es lineal y equilibrada, desconfía. Una perla real tiene una trayectoria más irregular y poco equilibrada.

Si tienes un collar de perlas en las que todas son iguales y esféricas, tienes muchas probabilidades de que sean falsas.

Prueba de la lupa

Una lupa te ayudará a constatar la textura en escamas típica de las perlas reales en contraste de la textura moteada o granulosa propia de las imitaciones.
Con la lupa podrás constatar las imperfecciones de la superficie de las perlas verdaderas, testimonio inequívoco de autenticidad.
No es muy habitual en un hogar corriente, pero si puedes usar un microscopio, mejor que mejor.

Prueba de rayado

Para esta prueba lo mejor es realizar un ligero rayado en la superficie de la perla con un objeto cortante, cerca del agujero de perforación. Si se desprende un polvo fino podrás estar seguro de hallarte ante una perla verdadera.

Al realizar esta prueba en una perla de imitación puede ocurrir que se desprenda en una capa su superficie brillante. Muchas de ellas tienen un fino esmalte imitación del nácar.

El agujero de perforación es un lugar ideal para examinar en busca de perlas falsas. Éstas pueden mostrar en esta parte el núcleo artificial debido a que se haya deteriorado la capa brillante. En general las perlas reales, presentan bordes afilados en estos agujeros. Las falsas suelen ser más redondeados.

Hay que tener cuidado porque con el paso del tiempo las perlas reales, por un lento proceso de erosión, pueden presentar agujeros más parecidos a los de las perlas falsas.

Temperatura

Las perlas auténticas, como otros materiales orgánicos utilizados en joyería, como el coral, van calentándose por la temperatura corporal de la persona que la lleva, las perlas de imitación suelen mantener una temperatura más fría, sobre todo las de cristal.

Las perlas falsas confeccionadas con materiales plásticos tienen una temperatura mayor pero más estable al contacto con la piel.

Las perlas auténticas, al llevarlas puestas, proporcionan una sensación natural que conforme más se experimenta más fácil hace de reconocerlas.

Peso

Al sopesar una perla auténtica en la mano siempre proporciona una sensación de ser algo pesada para el tamaño que tiene.

Las perlas de imitación parecen más ligeras. Las fabricadas con plástico todavía más ligeras e insustanciales.

Esta prueba no es fácil para aquellos que no conocen bien el mundo de las perlas. Lo ideal es tener varias perlas de un tamaño similar y tener localizada entre ellas, al menos una perla real.

Aún con todo, es una prueba que requiere de cierta experiencia, de cierta veteranía en el conocimiento de las perlas.

Conclusiones finales

Todas estas pruebas te van a ayudar a convertirte en un pequeño experto a la hora de distinguir perlas auténticas.

Prueba a examinar muchos tipos de perlas. Siempre que tengas una cerca no dudes en poner a prueba tus nuevos conocimientos. En el mundo de las perlas, de las joyas en general, podríamos decir, de la vida, es más importante la experiencia que la teoría, el conocimiento empírico que las aproximaciones conceptuales.

Experimentar las perlas auténticas es amarlas, una vez que el influjo de su belleza penetre en tu interior ya nunca más te abandonará.