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Perlas naturales | Perlas online
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Perlas naturales

Perlas naturales ostra

10 Abr Perlas naturales

Las perlas naturales constituyen un maravilloso accidente del mundo natural que ha brillado con luz propia a lo largo de la historia pero que ,en la actualidad, sólo se recolectan en algunas zonas del Golfo Pérsico.

La mayoría de las perlas de calidad del mercado son perlas cultivadas. En la mayoría de los casos sólo un especialista sería capaz de diferenciar una perla natural de una cultivad y con la ayuda de rayos X y otros medios tecnológicos.

Perlas naturales: una reliquia del pasado

Una definición de perla natural abarcaría a aquellas perlas que, para su formación, no han precisado de la intervención humana y se han originado exclusivamente por azar en el interior de algunos bivalvos: como las ostras o algunos mejillones de río.

Ese azar introduce accidentalmente un objeto extraño en el interior del molusco y su mecanismo de defensa reacciona creando a su alrededor capas concéntricas de carbonato cálcico y de una escreloproteína, la conquiolina, que forman el nácar, la misma sustancia que recubre las paredes interiores de las valvas y que le dan ese brillo y esa textura tan especial a las perlas.

El maravilloso accidente que suponen las perlas naturales empleadas para fabricar joyas de prestigio, ha tenido una importante presencia durante la andanza histórica del ser humano. Su belleza y la dificultad de su obtención las han hecho siempre objetos muy cotizados.

En el año 2012, en los Emiratos Árabes Unidos se encontró la perla fina más antigua que se conoce, fechada en 5.500 aC que muestra

la importancia que este producto tenía en las sociedades antiguas del Golfo pérsico y del norte del océano índico, hasta el punto de constituir un elemento principal en su identidad cultural.

El irremediable atractivo que ha sentido siempre el hombre por las perlas seguro que se remonta a los primeros hombres que recolectaron bivalvos del mar para alimentarse con ellos o utilizar sus conchas, seguramente también, sus perlas con fines ornamentales.

Podemos encontrar joyas de perlas naturales en culturas tan dispares como Egipto, los incas, la antigua China, el Imperio Romano, etc.

El hombre siempre se ha sentido fascinado por la perla natural, una gema natural de incomparable belleza, un vestigio del pasado con poco presente.

Perlas naturales en la actualidad

Como ya veníamos comentando, el hallazgo de una perla natural se ha convertido algo extraordinario y el tipo perla que predomina es la cultivada.

En la región del Golfo Pérsico se siguen encontrando perlas naturales auténticas que sobreviven como pueden a la contaminación de la actividad petrolífera.

Sin embargo, esta cosecha de perlas no resulta suficiente para satisfacer la demanda mundial de estos pequeños tesoros del mar.

No en vano, la rareza de la perla natural procede del hecho de que un bivalvo perlífero sólo tiene 0,01% de probabilidades de producir una perla valiosa o, lo que es lo mismo, por cada perla se deberían matar unas 200 mil ostras.

Esto originó que en el siglo XIX se pusieran al borde de la extinción muchas especies productoras de perlas y se buscaran nuevas alternativas para satisfacer la demanda de esta gema natural: las perlas cultivadas.

En la actualidad muchas especies de ostras se encuentran al borde de la extinción debido a dos factores principales su sobreexplotación (para joyería y alimentación) y debido al enorme deterioro que la contaminación humana produce en uno de sus principales hábitas: los arrecifes. Se estima que el 98% de estos ecosistemas han desaparecido.

Hoy en día la variedad cultivada acapara el mercado mundial de las perlas auténticas, relegando a un escaso 2% a las perlas naturales.

Las perlas cultivadas democratizaron el mundo de las perlas, eso y la sobrexplotación y la contaminación humanas han relegado a las perlas naturales a un recuerdo nostálgico cada vez más remoto y lejano, un recuerdo hecho de lujo y belleza, de nácar eterno.