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Cómo limpiar tus perlas adecuadamente
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Limpiar perlas

limpiar perlas

06 May Limpiar perlas

Llevas algún tiempo pensando cómo limpiar tus perlas cultivadas o naturales pero la verdad es que no sabes mucho del tema y te da miedo echarlas a perder…

Y tienes muchas razones para ello, las perlas auténticas son objetos compactos pero sumamente delicados, debido a las características del nácar, el material biológico que las compone .

En el imaginario colectivo, las joyas con perlas siempre han disfrutado de un halo de eternidad. Muchas veces por asimilarlas a las gemas de origen inorgánico, mucho más estables y duraderas.

Pero las perlas tienen una duración limitada, requieren de cuidados que te vamos a enseñar a realizar para que muestren todo el potencial de sus encantos el mayor tiempo posible.

Limpiar tus perlas no es un capricho

El origen orgánico de las perlas hace que tenga una vida limitada. Algunos autores hablan de 200 años, aunque algunos ejemplares que tienen varios siglos de antigüedad.

Si no sigues una serie de indicaciones, tus perlas cultivadas o naturales, de agua salada o de río, pueden deteriorarse hasta “perder el oriente”, su brillo natural, adquiriendo tonalidades mate, oscuras, amarillentas…

Si el deterioro persiste se formarán fisuras en las capas externas del nácar que la forman que pueden acabar en grietas y en la pérdida de fragmentos de esas capas que la envuelven.

Para conservar tus perlas en las mejores condiciones vas a necesitar de cuidados especiales y periódicas acciones de limpieza y mantenimiento.

Aunque pueda parecer lo contrario, lo mejor de todo es que luzcas tus perlas a menudo. Como producto natural no les perjudica la humedad, el calor ni la suavidad de su piel. Es más, ponérserlas habitualmente, llevando a cabo un correcto mantenimiento, puede alargar considerablemente su vida.

Te vamos a contar unos cuanto consejos para que tus perlas duren una eternidad. Aplica el sentido común y no arriesgues. Si albergas dudas sobre cualquier cosa que te vamos a comentar a continuación, recurre a un joyero profesional.

Correcta hidratación

Uno de los principales peligros para tus perlas es que éstas se acaben secando. Su procedencia orgánica y el hábitat líquido donde se originaron, hacen que necesiten de una cierta hidratación.

Para ello se hace extremadamente importante que controles la temperatura de conservación de tus perlas: debe ser moderada y constante por lo que has de evitar que se vean expuestas a fuentes de calor.

El frío tampoco las sienta demasiado bien. Lo peor, las oscilaciones térmicas pronunciadas.

Como veremos más adelante, nunca se deben guardar en ambientes estancos, por ejemplo, en bolsas de plástico herméticas: las perlas “respiran”, necesitan de aportes de aire nuevo que tenga un cierto grado de humedad.

Si deben ser guardadas en una caja fuerte se recomienda que se introduzca en ella un cuenquecito con agua para asegurar una correcta hidratación.

Independientemente de que nos las uses, es muy reconmendable pasar un trapo humedecido sobre ellas.

Recuerda que la perla procede de un ambiente acuático, en la medida de lo posible debes establecer condiciones de humedad para que no se sientan fuera de su elemento.

Evita el contacto de tus perlas con sustancias extrañas

Cada vez que uses tus perlas debes adquirir la costumbre de limpiarlas con un trapo suave (una gamuza para gafas, un trapo de joyero…) ligeramente humedecido con agua mineral o desionizada.

El delicado equilibrio químico de las perlas puede verse afectado por cualquier producto químico presente en la piel o adquirido accidentalmente (comida, productos de limpieza, perfumes, etc.).

En caso de ensuciarse debes emplear jabón neutro aplicándolo con toda la suavidad que puedas con tus manos. No debes utilizar nunca cepillos, esponjas de plástico, estropajos, etc. las perlas se rayan con suma facilidad.

Sólo en casos excepcionales te recomendamos usar un cepillo de cerdas muy finas. Algunas personas recomiendan aplicar un poco de alcohol con un disco de algodón.

Ante la duda, no arriesgues nunca y recurre a un especialista.

Recomendaciones frente a las sustancias extrañas

Evita siempre productos de limpieza con amoníaco o cloro. Son altamente dañinos para el brillo y lustre de tus perlas. Por regla general, ya sabes, agua y jabón neutro.

Evita la exposición de vinagre, limón u otro tipo de ácidos. El principal constituyente de las perlas es el carbonato cálcico que es fácilmente atacado por sustancias con un pH ácido.

Evita productos para el cabello (gominas, sprays, mascarillas, etc), lociones, maquillaje, detergentes

Si estás tomando medicamentos como antibióticos, no deberías llevar perlas.

Nunca te duches o te bañes en piscinas con tus joyas con perlas. El agua caliente y los productos químicos que hay en estos ámbitos acuáticos pueden dañarlas.

Si debes aplicarte sustancias proyectadas, hazlo sin tus perlas, póntelas después, cuando haya pasado un rato.

Por regla general, debes evitar el contacto de las perlas con sustancias químicas y es recomendable, por ejemplo, que apliques los perfumes en tu ropa antes que en la piel que va a estar en contacto con tu joya.

Limpieza de collares, pulseras, colgantes, gargantillas y anillos

Si quieres mantener el brillo de tus joyas con perlas, puedes aplicarles aceite de oliva cada un par de años.

Las joyas con perlas anudadas como gargantillas y pulsera de perlas se pueden tratar una vez al año.

Las joyas con perlas sin anudar: colgantes y anillos, pueden lavarse una vez al mes con agua templada y jabón neutro.

Cuando vayas a limpiar tus anillos o pendientes con perlas, revisa detenidamente el engarce antes de manipular el conjunto. Estas gemas orgánicas suelen estar adheridas con pegamentos especiales. Debes comprobar de vez en cuando si se ha degradado. Si encuentras que las perlas están algo sueltas deberás recurrir a un joyero para que vuelva a fijarlas convenientemente.

En los collares de perlas, éstas suelen ser enhebradas con hilo de seda. Con el uso se va deteriorando y siempre existe el riesgo de rotura por lo que se recomienda por precaución, cambiar ese hilo cada 5 años.

Ten en cuenta que estás tratando con objetos muy valiosos en el plano económico y sentimental.

Si estás realizando las labores de limpieza y mantenimiento de tus joyas con perlas en el cuarto de baño, no está de más que pongas un tapón o rejilla en el desagüe para no correr riesgos innecesarios.

Conservación de tus joyas con perlas

Es sumamente dañino para las perlas si las guardas junto con otras joyas que contengan piedras preciosas y metales nobles, porque las van a rayar con suma facilidad.

Es muy conveniente envolver por separado cada joya con perlas en bolsas suaves de tela o terciopelo para evitar rasguños.

Como ya te hemos comentado, nunca debes guardarlas dentro de bolsas de plástico herméticas, lo que va a desecar su nácar al no dejarle captar la humedad ambiental.

También te hemos recomendado antes guardar las perlas en cajas de seguridad con cuencos de agua para facilitar una correcta hidratación.

Conclusiones de la limpieza y mantenimiento de tus perlas

La perla es un objeto delicado que merece todos los mimos que puedas ofrecerle.

Con unos periódicos y adecuados mantenimiento y limpieza puedes conseguir que duren en perfectas condiciones muchísimo tiempo.

Aunque sean objetos finitos su belleza es eterna. Haz que tus perlas luzcan con intensidad.